16.2.10

Dependencia del alma

Se ha creído, sin razón, que nuestro calor natural y todos los movimientos de nuestros cuerpos dependen del alma, debiéndose pensar, en cambio, que el alma no se ausenta cuando uno muere, sino porque cesa este calor, y se corrompen los órganos que sirven para mover el cuerpo.

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