Trato a este pobre corazón como a un niño enfermo; le concedo cuanto me pide. Werther
Si me preguntas como es la gente de este país, te diré: “como la de
todas partes.” La raza humana es harto uniforme. La inmensa mayoría
emplea casi todo su tiempo en trabajar para vivir, y la poca libertad
que les queda les asusta tanto, que hacen como pueden por perderla. Oh,
destino del hombre!
Werther
Mucho puede decirse a favor de las reglas; casi lo mismo que en alabanza
de la sociedad civil. Un hombre formado según las reglas, jamás
producirá nada absurdo y absolutamente malo, así como el que obra con
sujeción a las leyes y a la urbanidad nunca puede ser un vecino
insoportable ni un gran malvado. Sin embargo, y dígase lo que se quiera,
toda regla asfixia los verdaderos sentimiento y destruye la verdadera
expresión de la naturaleza. Werther
- Eso es distinto –respondió Alberto-; el que sigue los impulsos de
una pasión pierde la facultad de reflexionar, y se le mira como un ebrio
o un demente.
- Oh, hombres de juicio! –exclamé sonriéndome-.
Pasión! Embriaguez! Demencia! Todo esto es letra muerta para vosotros,
impasibles moralistas! Condenan al borracho y detestan al loco con la
frialdad del sacerdote que sacrifica, y dan gracias a dios, como el
fariseo, porque no son locos ni borrachos. Más de una vez he estado
ebrio; más de una vez me han puesto mis pasiones al borde de la locura, y
no lo siento; porque he aprendido que siempre se ha dado el nombre de
beodo o insensato a todos los hombres extraordinarios que han hecho algo
grande, algo que parecía imposible. Hasta en la vida privada es
insoportable el ver que de quien piensa dar cima a cualquier acción
noble, generosa, inesperada, se dice con frecuencia: “Está borracho!
Está loco!” Vergüenza para vosotros, los sobrios; vergüenza para
vosotros, los sabios! Werther
Quiso apartar su mano, y yo la retuve con más brío:
- Volveremos a vernos! –exclamé-. Volveremos a encontrarnos! Sea la que sea nuestra forma, nos reconoceremos. Werther
Sí, yo no soy otra cosa que un viajero, un peregrino en el mundo. Y tú? Eres algo más? Werther
Oh, Padre, que no conozco! Padre, que otras veces has llenado toda mi
alma y que ahora te apartas de mí; llámame pronto a tu lado. No guardes
silencio más tiempo, porque tu silencio no detendrá a mi alma
impaciente. Y si entre los hombres no podría enojarse un padre porque su
hijo volviese a su lado antes de la hora marcada, y si se arrojase en
sus brazos exclamando: “Heme aquí de regreso, padre mío; no te incomodes
porque haya interrumpido el viaje que me habías mandando terminar; el
mundo es igual por todas partes: tras el dolor y el trabajo, la
recompensa y el placer… Pero a mí, qué me importa? Yo no estaré bien más
que donde tú estés; en tu presencia es donde yo quiero gozar y
padecer…” Tú, padre celestial y misericordioso, podrás rechazarme? Werther
Las pasiones son defectos o virtudes, pero realzadas. Nuestras pasiones
son verdaderos fénices. Al consumirse el viejo en el fuego, surge ya de
la ceniza el nuevo. Las Afinidades Electivas
El comprensivo encuentra casi todo ridículo; el sensato, casi nada. Las Afinidades Electivas
Comunicar con otros es naturaleza; recibir lo comunicado, tal como es dado, es cultura. Las Afinidades Electivas
Si encontramos a alguien que nos debe agradecimiento, en seguida lo
recordamos. ¡Cuántas veces podemos encontrar a alguien a quien debemos
agradecimiento sin pensar en ello! Las Afinidades Electivas
J. W. Goethe
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10 de mayo de 2009
J. W. Goethe
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