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16 de febrero de 2010

Lucien Gael

Un Ser en el Mundo
Mis últimos solitarios versos serán estos,
el mundo quita el fuego de mi cuerpo,
mi aire pesa demasiado en este pecho
y estoy sordo como el fondo del mar.

Descubro mis labios pálidos avergozandos
tras el triste brillo del nítido espejo
y el sol, escondido cual justiciero divino,
espera, paciente, con el arco presto.

Y la Noche, cual Madre provista de esperanzas,
a lo lejos aguarda tenderme entre su eterno manto;
mis manos como veloces cometas rojas
y mis ojos dos livianas estrellas brillando para un ser.

Un ser en el mundo. Y el abismo desconocido me hala
hacia su centro, me pierde en sus laberintos sin principio;
me duele ver el amor hecho un torpe y falso gigante ciego
libre como será mi alma al terminar este abandonado verso.

Lascivia Furiosa
Cuerpo envestido de furia sensual
apodérate de mis sentidos
de mis deseos en forma de navaja,
no soy más que tu seguidor
quien comenta y cuenta tus pasos.

Furor puro sin límites eres tú;
dos dioses te pertenecen,
juega con ellos si deseas
pero no olvides que tienes mis latidos,
mis ofrendas, mis vidas.

Fíjate en mí, ángel carmesí
observa mis manos que esperan tu piel;
descubre mis labios, mas con los tuyos;

apodérate de este alma que te adora
sé el fuego en mi piel;
vísteme entero de ti.


Luciérnaga de Otoño
 Habrá algún ángel cantando mi poema?
No tiene que ser poeta
mas si tener los dedos largos.

Mujer!,
entonará en todos los ritmos;
oh, majestad, hoy prefiero el tono romántico!

Hombre-casa perdición
ángel-cielo bendición;
Poeta de mi alma!
cruza mares y desiertos

da luz a este pecho
ritmo suave y no desenfreno…
Oh!, y tú, andorina,
aún estás muy lejos?

Monólogo

El viento trae consigo
unos fríos recuerdos:
tomaste mi corazón
y sus impulsos sagrados.

Tu boca albergaba la fuente del inicio;
sí, y el fin.

Vertiste en mí aquel trago
que aún ahora puede embriagarme
en el júbilo
o en la puerta del hospicio:
amor.

Qué retumben las últimas campanadas!

Al Fin del Mundo
Bésame suavemente
será el último que me des;
no llores niña linda
volveré algún día.
Recuérdalo
recuérdalo...

Cada paso que de
en el retorno
será para alcanzarte.
Cada ave blanca
será tu corazón como anuncio.

Tendremos una nueva oportunidad:
tu mía
yo tuyo.
Besaré esa sombra al volver,
pero ven
que hoy es el primer final.

Cada latido de mi corazón
te recordará a lo lejos;
nunca te amé tanto
como en este último beso.

Nuevo Orden (Menos Amor?)
Inserta el disco
presiona reproducir
y que el mundo empiece a resplandecer en sus colores.
Ve aquel ave
girando y girando
de aquí para alla.
Se acerca a ti!
oh!
Todo comienza a brillar
todo parecer estar hecho para danzar;
las letras de la canción
las ves sobre los coches
sobre sacos y bolsos.
Quién canta alla arriba?!
Tu respuesta es tu propia mente
sientes la música
en cada sentido
ingresa para velozmente partir.
Quién te enseñó a amar la música?
Tu corazón mismo.

Vacio Incubrible
Las estrellas escondidas
oyen mis voces como truenos:
no te extraño en mi soledad
pues nunca estoy solo;
te extraño en el vacío incubrible que has dejado.

Esperar el color verde del semáforo
ya no es divertido,
tomar el bus hacia mi hogar
cuesta tan poco.

Al atravesar un parque
busco ver una sombra
con los pies sobre el banco
ella sentada aún más arriba.

He olvidado contar los días
de espera hacia alguien;
ya no hay: faltan tres días!
ya no hay: faltan dos días!
ya no hay: faltan siete horas!
Ya no hay caminos tan divertidos
ya no hay bebidas tan frescas
ya no hay alcohol en los tragos.

Abrazar ya no da tanto placer,
miles de ojos no dan luz suficiente a mi ser;
mirar tus ojos era encontrarme
en una parte de ellos, luz para mi ser.

Te extraño.

Cómo no extrañar a alguien
que me dio tanta felicidad?
Con una sonrisa al verme aparecer
con un tomar de manos
con un distraído andar
con un suave beso en los labios
con ver que la llamada al teléfono
porta su precioso nombre.

Cómo olvidar a alguien
que no se puede olvidar?
Sus cabellos como trenzas
hacia lo eterno.

Te extraño
hasta cuando estoy un tanto feliz
pues, quiero compartirlo contigo.

Quién cantaba mientras estábamos sentados?
Yo soñando unos mil sueños
tú acariciándome dulcemente con tu cuerpo,
tus cabellos tendidos en mi hombro.
La vida había sido inventada para estos momentos
para hacer de ellos un cuento,
una historia de antiguas pesadillas y nuevas fantasías.

Y alguien escribía mientras rodeaba mi brazo en tu cuello
y tu pequeña cabeza reposaba junto a la mía.
Y alguien escribía mientras parecías soñar
y suavemente tu rostro recostado se acercaba al mío;
tus ojos ocultos guardaban tus deseos
mis manos inertes alejaban inesperados sueños.
Y tu rostro aún más cerca, tu nariz sobre la mía,
tus cabellos de seda cubriendo parte de tu rostro
y yo sintiendo lo no imaginado,
es que son sus labios apoyados gloriosamente sobre los míos?

Ya no cabían dudas, era cierto, era real;
sin embargo, era como el contacto de nuestras manos:
inertes, unos sobre otros, quietos.
Habría momento más extenso que este?
Luz de la Noche
Quería besarme o mis deseos convertían el momento en ello?
Mi brazo extendido sobre su torso
hizo temblar nuestro mundo con un débil movimiento
ordenado por el temor a lo imaginado, pero no esperado;
te repusiste unos instantes, luego volviste a tenderte en mi hombro.

Me enamoraba de tus majestuosos cabellos
de tu respirar delicado cerca de mi rostro;
y tu cabeza de pajarito volvía a moverse hacia mí,
y el escritor volvía a escribir la misma escena.
Y volvieron tus labios sobre los míos, y volvieron los míos sobre los tuyos,
y el tiempo se detenía y no existía más que nosotros,
los ruidos se extinguían en tus espaldas y tus zapatos.
Y seguían tus labios sobre los míos, los míos sobre los tuyos
y nadie huía y nos tocábamos y nos volvíamos a conocer,
a descubrir, a enamorar. Y los poemas invadían al escritor
y los siglos pasaban, los seres nacían y morían,
los mundos se estrellaban entre sí y nadie ni nada podía ya separarnos.

Y nadie podría haber sacado a tus labios sobre los míos,
los míos sobre los tuyos. Y ya te besaba y ya me besabas,
aunque nuestros labios seguían quietos, inmóviles;
y ya te tomaba de la mano y te decía te quiero,
y ya volvías tus ojos de ángel pidiéndome un abrazo.
Y no nos movíamos. Nuestros labios apoyados, pegados
dialogaban entre ellos, tal vez se decían te quiero,
tal vez los míos le jugaban una broma.
Y aún quietos, inertes.
Dioses ni demonios podían invadirnos;
tú tendiste tus alas y nadie podía desprenderme de ellas.

Fueron diez segundos? Veinte?
El mundo nacía, las estrellas escribían nuestros nombres,
también el escritor aplaudía ya el beso, nuestro beso.
Beso. Cuatro letras y un paraíso detrás de ellas.


...Podría haber amado hasta el infinito. Podría creer en el destino, en los dos seres. Amar pienso yo. Amar dicen todos. Amar. Yo no la amé. Yo la viví. Yo la sentí. Amar o no, yo la sentí. Ella era mi puerta a la eternidad. Ella llevaba nombre de deidad.

Devuelve mis dedos, señorita de trajes oscuros, que no puedo contar cuantas vidas me restan; el cielo alcanzado, dominado, burlado… Quién podrá conocerla como lo hice yo?

Podría amarla nuevamente. Antes buscarla. Encontrarla. Enamorarla. Podría creer que es mi destino, pero, gran andorina escarlata, tu futuro se escabulle como el viento. Podría soplar…

Oleada Irrenunciada
Recordar de día puede ser hiriente. Puede entorpecer los pasos
hasta llegada la noche. Recordar momentos felices del pasado
pueden ahora dar tristeza. Un beso. Una mirada fija:
reflejo de amor y pasión; de amor al infinito, de felicidad.

El recordar es como una flecha que nos es lanzada.
Podemos advertirla. Podemos dejarle incrustarse en el pecho.
A veces la esquivo, a veces la dejo. La dejo y juego con ella,
ahí, inerte, y gozo con el dolor que osa darme felicidad.
Pero a veces, como ahora, no hay juego alguno, no hay felicidad
y solo hay gritos que intento sumergir en densos pantanos,
solo hay gritos que quiero lanzar hacia adentro.

Recordar al Pájaro Azul es imaginar el futuro.
Dónde con ella? Cuándo con ella? Cómo con ella?
Llamarla sin ser oído… Habrá vida plena sin ella?
Puedo vivir sin ella, puedo reír sin ella,
puedo viajar sin ella, puedo morir sin ella…
Pero sin ella –su leve luz, su divino andar,
su complicado corazón- no quiero vivir.

Vida Violada, Vida Quebrada
Respirando el infortunio
Andrieia cerró los puños
golpeó su frente con violencia
y se dejó caer de espaldas.
El vacío del techo
le hizo oír un grito ahogado
corriendo por sus venas;
y a su lado,
como un ser con vida,
la barra de metal
le observaba compadeciente.

Con las manos tiesas
con los ojos bañados
en sus heladas lágrimas
con la voz perdida
y el cuerpo desnudo
percibió los golpes
en la puerta del cuarto.

Andrieia, a los 17 años,
maldijo su sexo;
buscó sus alas maltratadas
y sintió su ser elevarse.
Vio, de lo alto,
aquel otro cuerpo tendido
con la cabeza sangrante
los ojos abiertos perdidos
entre la nada y la penumbra
y maldijo el cuarto,
oscuro como la barra
como el golpe a su padre.


Ángel Oculto
Tú no debiste ser humana. Tú debiste ser ángel.
Ángel que acompañe a los seres en soledad,
les ame, les haga sentir la divinidad de la vida.
Yo te siento así,
como un ángel que se cruza en mi camino
para dejarle guiarme al paraíso.
No tengo que verlo, lo siento.
Tu cuerpo pequeño es solo una armadura
que te protege del asedio de antiángeles.

No debiste ser humana porque no te merecemos.
Tu ser de ángel oculto nos recuerda,
a quienes le descubrimos,
el porqué somos humanos, para qué;
te riges bajo nosotros, creyéndote como nosotros.
Eres ángel, ser divino.

No debiste ser humana y no lo serás
por más que lleves la armadura
por más que andes por nuestras calles
por más que digas serlo;
tus ojos no son nuestros
tus manos están con lo eterno
tu abrazo más allá del universo.

Mi Última Esperanza
Llega pronto invierno,
para que heles mi sangre
y esto calme mi creciente dolor;
heles mi sufriente corazón
y mi descarriada razón.

Llega pronto, invierno,
con sudarios adornados
por espinas, con dos
lanzas de mercurio
afiliadas en las manos
del justo Luzbel.

Llega pronto, invierno mío,
que mi vida ya no halla
un refugio. Mi última esperanza
vaga ciega y mansa
donde la oscuridado la luz aún no llega.

Manto Eterno
Noche oscura
esconde en tus entrañas
mi dolor, mi alma impura
retuerce mi sombrío corazón.

Lleva en tu aliento frío
este ser que duele, lleva,
en tu duro pecho, el infierno mío
que arde sin control.

Oh, noche oscura!
Oh, manto eterno!
da solo el beso final
con amor y locura

y, al fin, cierra
estos párpados húmedos
y deja este cuerpo mutilado
abrazado a ti, bajo tierra.

Lucien Gael

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29 de octubre de 2009

Alchimie de la Douleur

L'un t'éclaire avec son ardeur,
L'autre en toi met son deuil, Nature !
Ce qui dit à l'un : Sépulture !
Dit à l'autre : Vie et splendeur !

Hermès inconnu qui m'assistes
Et qui toujours m'intimidas,
Tu me rends l'égal de Midas,
Le plus triste des alchimistes ;

Par toi je change l'or en fer
Et le paradis en enfer ;
Dans le suaire des nuages

Je découvre un cadavre cher,
Et sur les célestes rivages
Je bâtis de grands sarcophages.

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6 de abril de 2009

Horadado

Mi alma está plasmada en un pedazo de papel
mi boca está salada por un beso que no fue;
ni me arrepiento, ni maldigo
ni sonrío, ni nada percibo.

No olvido.

Mi alma está envuelta en una caja que ya fue,
putas ni cigarros me podrían devolver;
ni un trago o un orgasmo lograrían entender
que mi alma está varada por un beso que robé.

Nada digo.

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1 de abril de 2009

Los Dados Eternos



Para Manuel González Prada esta
emoción bravía y selecta, una de
las que, con más entusiasmo me
ha aplaudido el gran maestro.

Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado...
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.

Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.

De Los Heraldos Negros
César Vallejo

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31 de marzo de 2009

SIEMPRE TE ACUERDO DE NOCHE

Siempre te acuerdo de noche,
siempre invades mis noches.
Es inmenso el postrar de mí pensar en ti;
quizá un tanto más expansivo que la noche.

Siempre te acuerdo de noche,
porque fue de noche que resurgiste mi ilusión.
Y voy en busca de una noche,
noche en la cual me inmersa en tu corazón.

Siempre te acuerdo de noche
esperando el momento de verte otra vez;
mis ideas se atrofian cuando me encuentro a tu lado,
mis sentimientos por ti van creciendo y tú ni los ves.

Siempre te acuerdo de noche…
Una noche junto a ti es mi noche pensada,
noche deseada, noche soñada.
El mirar tus ojos es mirar la noche,
ojos que al soltar miradas van dejando baladas.

Siempre te acuerdo de noche
porque me enamoré de ti.
Las noches me recuerdan los momentos que a tu lado pasé.

Siempre te acuerdo de noche
porque me enamoré de ti.

De Azul Lejano
Lucien GaeL

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20 de marzo de 2009

CARTA (ELECTRÓNICA) DE AMOR I

Salió un tanto larga la carta, más de lo que esperaba.
He cambiado el nombre de la persona a la que estuvo dirigida por razones de seguridad… ufff. Bueno, es solo porque no deseo hacer público su nombre y así evito algún futuro reproche. Aunque estoy casi al 100% seguro que ella ni se a de asomar por aquí, ni enterar de esta publicación; y si por esos avatares del destino sí lo hiciese, pues, creo que no le ocasionaría alguna impresión negativa (la conozco, eso creo, jaja; con las mujeres uno nunca sabe del todo). De todas maneras, ya no está su nombre y es suficiente. El escrito es mío. Las ideas son mías. No habría que reclamarme, no? Pero, igual, por el amor que le siento es que mantengo al margen su nombre.
Bien, sin más triviales presentaciones, que no hacen más que alargar esto, dejo acá el texto, con apenas unas cuantas líneas recortadas que no le cambian en nada, ni un poquito, el sentido.


º º º º º
Cómo comenzar esto?
-
Es difícil encontrar una palabra exacta. Tal vez recordándote que te quiero? Tal vez expresándote que te extraño? Hay mil formas posibles, mas, ahora, hallar la precisa se me torna poco sencillo.
-
Esto no es una carta de amor, no es una carta de despedida. No es una carta trágica ni una de confesiones; no es una carta que antes haya escrito. Y tampoco es una carta (medio trillado, no?, tú me entiendes).
-
A lo que quiero llegar es a decirte que no hay porqué estar tristes. Tú misma lo dijiste: nadie se va a morir, ninguno de los dos (claro, siempre y cuando a ti te sigan resguardando los ángeles y a mí me tomen de los brazos los demonios). Entonces -recordando en como te fuiste la última vez que nos vimos, con el semblante sombrío, con una indiferencia pasmosa hacia mí- es que digo: porqué estar tristes? Oh, no, Lucia, no dejemos que un momento abrume todo lo bueno y bien hecho; no dejes que una situación altere tu prestigiosa y envidiable paz. Porqué, Lucia? No dejes que eso suceda. Tú sigue siendo la misma, yo también seguiré siendo el mismo; yo seguiré estando, y tú también. Entonces, porqué el pesar nos podría invadir? No, Luci, no nos hemos dañado ni hemos perturbado nuestras vidas trágicamente. No hemos lacerado nuestros seres. No nos hemos ofendido ni agredido. Entonces, porqué estar tristes? Que estén tristes aquellos que se han traicionado, aquellos que destrozaron un sentimiento que se había confiado. Que estén tristes los que dijeron te quiero cuando en realidad nunca lo sintieron. Que estén tristes aquellos, mas no nosotros.

Y te ordeno (jaja, sí, te ordeno :P aunque sé que eres rebelde) que recuperes, en el acto, aquella sonrisa tan encantadora que me perturbó más que el movimiento de caderas de danzante árabe, jaja.
-
Vamos, Luci, hoy me siento mejor que ayer luego de oír tu decisión. Y me siento así porque la he comprendido, y la comparto; comparto el proceso corto que nos tomó ser novios. Comparto que tal vez antes debimos ir cultivando poco a poco el sentimiento que nos embargó, para así luego no asustarnos frente a él. Creo en tus razones. Creo en que tus defectos y los míos no son suficientes para cubrir el sentir que existió entre ambos. Creo que en ser amigos no nos privará de nada, ni de tus risas ni de tu suave voz al conversar; ni de mis quejas ni de tu renegar.
-
Y he comenzado por la parte anterior para llegar a decirte que sepas que yo estoy bien y que con ello pretendo que tú también lo estés. Y si te preguntas: es que KoKo no siente o no le ocasionó nada lo que sucedió el martes pasado? Pues, déjame decirte, como te hice saber aquella noche, que yo no quería dejar de estar contigo. Mas luego, ya a solas, arribaron ideas a mí que no alcance a decirte esa noche; y como ya sabes que soy un “poco” lento para reaccionar, tan lento que tuvieron que pasar más de 20 minutos para que las palabras que debía decirte, y no las dije, vinieran a mí. Palabras tales como: “intentémoslo otra vez”. O tal vez aclararte sobre aquella “sonrisa” que tuve mientras tú manifestabas cosas lúgubres para todo mi ser (oíste o viste aquella sonrisa torpe que tuve, no? Es mas, creo que luego hiciste referencia sobre ello cuando mencionaste que yo estaba “normal” mientras tú estabas en un estado inhabitual). Debo aclarar que yo no sonreía por broma, sino* es como un gesto en mí (tonto es, ridículo sí, desubicado sí, inapropiado también, incoherente más, etc.) que a veces no puedo controlar y lo hago por nerviosismo, incomprensión, incredulidad, qué sé yo. No sé si venía al caso aclarar esto, pero de todos modos lo hago para tener a mi conciencia serena por no haberlo expresado aquel día.
-
Bueno, creo que este escrito ya sea hace muy extenso y mi lapicero (el cual me devolviste!) corre el riesgo de acabarse…
No importa, que siga corriendo el riesgo, pero yo prosigo.
-
Qué más decirte? Pues, que espero que tu semblante gris se haya acabado aún antes de que hayas leído esto y que con este texto espero aportar a que tal estado desaparezca y vuelva hacia ti tu status de reina embriagada en paz, que te envidio pero que no lo quiero completamente en mí, jeje :P
-
Bien, Luci, creo que esto ha sido todo por hoy, deseando que sigas bailando tan sensual al caminar (tu baile erótico, no? :P, con el movimiento de tus dedos acompasando las melodías); deseando que yo prontísimo sea espectador de ello y que vuelva a decirte con mi tono sarcástico: tranquila, bailarina de “bailando por un sueño”. Y que tú continúes riéndote tan contagiante y encantadora; y que yo te sienta feliz y me sienta feliz por hacerte feliz, porque tú estés feliz y yo esté feliz; y que lo feliz opaque a tu hoy tono gris.
-
Te quiero, Luci, con la Q de Quid –tú, para mi ser-; con la U de unión para contigo –amigos hasta que la muerte nos separe? jeje-; con la I de imaginación, con la que tú me elevas –como por ejemplo el escribir este tipo de cosas-; con la E de emoción que embargas en mi cuerpo con algo tuyo (voz, tacto, cuerpo y todo que se llame tú); con la R de risa que posees y es tan única que no hace más que alegrar y contagiar; y con la O de amor :S. -
Diablos, Luci, a la palabra QUIERO le falta la A de Amor, la A de pAsión, la A de cAnción. AMOR, una palabra que a mis casi 23 años aún no he podido definir. Amor, cuatro letras que deambulan ante mis ojos y continuo no pudiéndola definir. Amor es lo que siento por ti y no me es necesario definirla ni caracterizarla. No la defino mas sé que la siento; la siento por ti. Amor. Amor de amigo, amor de hombre, amor de ex novio, amor de afanador (jojo), amor de humano… Y qué importa el resto!, por ti siento amor y nadie podría quitármelo, ni una ciudad que estalle en pedazos o ande en llamas, ni un eclipse maligno que arruine mi vida; ni tú, ni yo. Hoy más que ayer veo mi amor hacia ti. Amor de todo.
-
PD: Alégrate, Lucia! Sal todos los días que puedas! Sal con quien deseas! Y chotea a cientos de chicos afanosos o galantes que te pretendan y diles que ya estás enamorada de solo uno, de solo un chico –tal vez medio loco- llamado KoKo! :P Dile que estás enamorada de él y que ello solo te hacer estar apta para un “choque y fuga” y nada más! (jaja, por favor, obviarla, que es una broma; nada que ver, eh, eso no va contigo, ambos lo sabemos, tú más que yo). Sonríe! (sonríeme).
-
Sal con tus amigas pachangueras o metaleras jeje! Baila hasta que tiemblen tus piernas! Bebe un poco de alcohol hasta que estés un tanto “alegre”, pero ni un poquito más! (ya que luego te vienen los dolores de cabeza y eso no es bueno). Pero no olvides invitarme :P, y prometo que ya no estaré inquieto, jejeje; prometo bailar como los dioses (Dave Gaham?) ; prometo emborracharme hasta no poder mantenerme en pie para que me lleves hasta la puerta de mi casa y me dejes ahí parado luego de tocar el timbre; prometo hacerte reír :P – que pretencioso y arrogante?- …
-
Alégrate, Luci, que así me alegrarás, que así alegrarás a tus amigos, a tus alumnos, a tus compañeros, a la gente que se te cruce en la calle, a los objetos que mires. Alégrate, Lucita, que así alegrarás a tu mami. Alégrate, que así conquistarás a decenas de chicos, altos, bajos, blancos, morenos, etc.;… pero, al fin, solo debes conquístame a mí! :P una vez más –si es que puedes, jajaja-.
-
Te Quiero, Luci.
(06/11/08)

º º º º º

Bueno, y ya que está de moda hace un tiempo el exhibicionismo, más de uno pensará que yo soy uno de ellos. Tal vez lo sea. Tal vez no. Pero la razón de publicar esta carta privada es para saber como tú reaccionarías si fueses la destinataria de la misma, ya que la reacción que ella, “Luci”, tuvo me fue poca esperada, poca precisa, quizá vaga, que no aclaro mis ideas, sino las enredó aún más.

PD: Luego de varios meses vuelvo a leer esta carta y veo que ella posee una mezcolanza que… Bueno, dejo el comentario para luego.

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CARTA (ELECTRÓNICA) DE AMOR II

Bien, aquí la segunda carta, en forma de poema. O es un poema? Bueno, lo cierto es que las separé de esa manera para darle mayor armonía y una mejor estética.

º º º º º
Qué andarás haciendo en este momento, andorina?
Conversarás con alguien?
o dormirás como doncella?
- -
Habrás cerrado tus ojos café
y tus pupilas pálidas
ocultarán el mundo por unos instantes.

Tus labios juntos
como el amor y el dolor
esconderán los sonidos del viento,
el resplandor de los sueños,
los rugidos del amor mismo.

Tu suave piel quieta
detendrá en secreto a los objetos de alrededor,
que aguardarán el invisible gesto
el respirar tuyo profundo
para cobrar nuevamente vida
para ser partes del universo.
- -

Dormirás como doncella?
Soñarás un sueño en el que esté yo?
- -
Elevaré mis manos morenas hasta las nubes
para que puedas verme desde donde estés.

Andorina en sueño,
será ello basto para que sepas de mi presencia?
O levantaré mis manos morenas heladas hasta el sol
para que notes el vaho al tomarla.

Me verás esta vez?
O aguardaré el manto de la oscuridad,
escena en el que seres como yo
descubrimos el cielo y la tierra,
y elevaré mis manos extasiadas
y ante la luna llena voluptuosa
trazaré figuras con mis dedos
para hacerte saber que voy por allí.
- -
Qué andarás haciendo en este momento, andorina,
mientras yo escribo estas letras vagabundas
que desean tu voz, tus dedos,
tu cuerpo, tu corazón abierto
como la noche a luz de las estrellas?
- -
Quizá con dos cortas palabras bastaba
para expresar lo que siento ahora
y así evadir los verbos repetidos,
las metáforas pueriles,
las colas de las comas
y los inanimados puntos:
te extraño.

Te extraño, y por ello,
a través de cada uno de mis intersticios,
deseo que sueñes conmigo,
que me recuerdes.

Te extraño aún más que estás palabras
sin ruidos de mi garganta
ni el clamor enmudecido de tus oídos.
- -
Y sin embargo, doncella de traje oscuro,
que andarás haciendo en este momento?
- -
Espero que sonriendo
con esos pequeños intervalos
como melodías sueltas de tu voz.

Sonriendo en tu sueño, en mi sueño;
en el sueño que he tejido en este texto.

Termino de escribir viéndote sonriéndome
(ahora soñaré otro sueño). (16/11/08)
PD: Lo que más veces recuerdo de ti son tus sonrisas.º º º º º

Este fue el contenido del segundo mensaje y que a diferencia del primero no tuvo respuesta. Tal vez porque estuvo desastroso? Tal vez porque se quedó sin palabras? Tal vez porque ya no era necesario dar respuesta? Vaya uno a saber! Sin embargo, merecía una?

Ver completo

12 de marzo de 2009

DORMIDO



Dormido

Madre luna, ábreme un cauce en la noche hasta que llegue a mí
como un río de amor y me hiele los ojos, la boca y el pecho. Aleluya.

Madre luna, ven corazón y llévate este poema tuyo que respiro yo,
que me encontrarás contra los pastos de mi vereda y mi casa volteada, soñando.

¡Oh belleza, madre luna, véme tú en la noche, al levantar
tu gruesa nieve mi vereda y, esponjada, invadirme hasta el llameante corazón!
Ven madre mía, así, poesía, acércame tus cielos demorados
que quiero seguir durmiendo, bajo tus senos, como un niño. Aleluya.

Jorge Eduardo Eielson

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LOS HERLADOS NEGROS



Los Heraldos Negros

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!


César Vallejo

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DIARIO NOCTURNO DEL BIENAVENTURADO


Añoso sol calienta el palo de púrpura del techo,
la cal desnuda que persigna un santo
de sombra brotado del fondo mismo de la casa
como de una oscura estampa de luz arrebatada.

Sólo avistado al amor de un candelabro,
como ante un puro dedo que le abriera la entrada a la dulzura,
surge embelesado, al borde de la dicha el pecho herido
en un destello rojo. Despierto en sueño a la mañana,
tras la verdosa reja, las manos en acecho,
los acabados ojos vueltos hacia el cielo
como hacia la única rosa salvada,
espera quieto la brisa que devuelva sus plegarias en perfume.

Seguro y tierno, casi ignorado por su propio corazón, no muere
porque le da la luz de otro más cerca aún que el suyo;
donde el sudor es el palacio del pobre
y no existen agua ni comida ni alborada
capaces de arrancar de aquella casa un frente amable,
sus cuatro muros allanados por la oscuridad.

Tiempo ha su acento nace y muere en aquel aire
igual que un pálido mendigo contra la misma puerta,
y cuyo cuerpo ciego echa alas y atraviesa la esperanza.

Jorge Eduardo Eielson

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YESO



Yeso

Silencio. Aquí se ha hecho ya de noche,
ya tras del cementerio se fue el sol;
aquí se está llorando a mil pupilas:
no vuelvas; ya murió mi corazón.
Silencio. Aquí ya todo está vestido
de dolor riguroso; y arde apenas,
como un mal kerosene, esta pasión.

Primavera vendrá. Cantarás «Eva»
desde un minuto horizontal, desde un
hornillo en que arderán los nardos de Eros.
¡Forja allí tu perdón para el poeta,
que ha de dolerme aún,
como clavo que cierra un ataúd!

Mas... una noche de lirismo, tu
buen seno, tu mar rojo
se azotará con olas de quince años,
al ver lejos, aviado con recuerdos
mi corsario bajel, mi ingratitud.
Después, tu manzanar, tu labio dándose,
y que se aja por mí por la vez última,
y que muere sangriento de amar mucho,
como un croquis pagano de Jesús.

¡Amada! Y cantarás;
y ha de vibrar el femenino en mi alma,
como en una enlutada catedral.


César Vallejo

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10 de marzo de 2009

CANTORA NOCTURNA



Cantora Nocturna
Joe, macht die Musik von damals nacht...

La que murió de su vestido azul está cantando.
Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad.

Adentro de su canción hay un vestido azul, hay
un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado
con los ecos de los latidos de su corazón
muerto.

Expuesta a todas las perdiciones, ella
canta junto a una niña extraviada que es ella:
su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la
niebla verde en los labios y del frío gris en los
ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre
la sed y la mano que busca el vaso.

Ella canta.

Alejandra Pizarnik

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ANILLOS DE CENIZA



Anillos de Ceniza
(A Cristina Campo)
Son mis voces cantando
para que no canten ellos,
los amordazados grismente en el alba,
los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.

Hay, en la espera,
un rumor a lila rompiéndose.
Y hay, cuando viene el día,
una partición de sol en pequeños soles negros.
Y cuando es de noche, siempre,
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta
para que no canten ellos,
los funestos, los dueños del silencio.


Alejandra Pizarnik

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12 de julio de 2008

DE DÍA Y DE NOCHE

De Día Y De Noche

¿Dónde estará la niña?
¿Estará bien la niña?
¿La niña habrá olvidado?

La niña habrá crecido
ya dos años más que ha cumplido,
tiempo igual que no la veo
como si fuese yo un reo.

Cabellos castaño largo
en algún lugar lo guardo;
cara de niña bonita
en algún lugar palpita.

La niña me buscaba sonriendo
y yo me decía: ¿qué estará haciendo?;
la niña quería conmigo hablar
la niña quería conmigo jugar.

La tenía de noche, la tenía de día;
en mis días ya se metía.

La niña venía a mi espacio
y empezaba a hablarme despacio,
haciendo de mí ya su amigo
tendiendo su tiempo ya conmigo.

Y de pronto todo cambió,
algo de ella una idea escupió:
ya la niña
no era niña…

La niña suave se acercaba
y de la nada preguntaba:
¿qué harías si te beso?;
y yo: ¿está pasando esto?

La tenía de noche, la tenía de día;
su presencia siempre sentía.

La niña del techo me llamaba,
y, esa noche, de abajo yo escuchaba:
¿puedes un rato venir?;
y yo: Ya. Voy a subir.

Noche clara
y la niña rara
(ya no niña, ya mujer);
¿habrá algo qué temer?

La niña bonita me miró
y de mis manos se tomó;
y de mí sacó esa roca
y jugó a dar giros en mi boca.

La tenía de noche, la tenía de día;
hace dos años yo la tenía…

Lucien Gael

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CUERPO LLOROSO

Cuerpo Lloroso

Sombrío
el cuerpo soñado
la boca mojada
el pelo encorvado.

Sombrío
el día esperado
de encuentro contigo
de voces cruzadas.

Sombrío yo, aquí.

Sombría
la luz tan clara.
Y tal vez yo río
con la boca cerrada
las manos al aire
el cuerpo lloroso.

Sombría
la música de tus ojos;
y de lejos escucho
temiendo a la vida
que pasa
y por aquí no te deja.

Sombrío
yo, aún.

Sombrío
u oculto,
yo a ti no te hablo;
mas te llamo…
Muy en silencio
yo te llamo.
Sombrío

de día,
sombrío de noche;
contigo estoy sombrío.

Sombrío
yo sigo.

Lucien Gael

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25 de febrero de 2008

EL MOMENTO FINAL

El Momento Final

Despierta la oscuridad esperada por mi luz entristecida,
mientras clamo que las aves se vayan perdiendo de poco a poco.
Mis ilusiones vagas cada vez están un tanto más perdidas…
Esperándote me encuentro, para que esparzas mis brumas amorales.

Van las noches saltando…

Sin embargo, la noche ya llegó y con su niebla turbadora
está circundante a mi alrededor; pero esta noche no tiene sentido.
No tiene sentido porque a mi alrededor no estás,
porque mi camino se hace incierto y las calles se hacen feas.

Van las noches soñando…

Pasan muchas horas, pasan muchos días, pasan también semanas,
en los que no puedo sentir que mi camino y la noche se besen por lo que emanas,
y que no puedo percibir la belleza de las calles, ni la luz de la noche,
ni el júbilo por caminar, menos aún, poderte escuchar y divisar, poderte presenciar.

Estoy abrazado del cielo…

Cuando tú no estas, las noches paso entre tinieblas y crucifijos,
eso me pasa seguido, eso no me pasa contigo.

Van las noches saltando, van las noches soñando; estoy abrazado del cielo a tu noche esperando.

A la distancia, al tiempo, a los días y a las noches voy a atravesar y controlar
para a tu amor llegar, tu voz escuchar, tus ojos mirar… para tus labios besar.

de Azul Lejano
Lucien GaeL

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22 de febrero de 2008

YBEH EN MÍ

YBEH En Mí

Entorpecido el paso
al recuerdo recordar;
recuerdo incompleto,
casa sin ladrillos.

Entorpecido el paso
al recuerdo revivido
mirar en todo umbral;
mirar con los ojos
mirar con las manos
mirar con los pasos…
mirar sin la boca.

Entorpecido el paso
en un camino sin destino.

Y otra vez el recuerdo
y otra vez más jodiendo
y no entendiendo
la casa sin ladrillos
el paso entorpecido...
la no mirada de la boca.

Entorpecido el paso
y lloroso el ocaso.

Entorpecido el paso
y la lluvia en verano
y lo oscuro escaso
en los días feriados
en las horas inmensas;
en mí
en mí, aún tú.

Entorpecido el paso
entorpecido yo.

De Azul Lejano
Lucien Gael

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1 de enero de 2008

ESTOR

Estor

Te he visto pasar desde la azotea de mi casa. Desde el tercer piso. Te he visto pasar muy contenta. Te he visto y me he sentido paralizado, con mis manos cogiéndose como si fueran a ser separadas. Te he visto y no he podido sonreír. Me causas mucha gracia, mas no he podido sonreír.

Miré a la entrada del museo desde la banca en forma de mundo en la que estaba sentado. Ibas a llegar y pararte ahí. Era raro. Hacía mucho frío; al menos yo sentía mucho frío, mi cuerpo temblaba, mis manos temblaban, mis dedos se entrelazaban.

Te he visto con un polo negro pegado, jeans azul un poco suelto. ¿Es que no sentirás frío? Te he visto, y no dije nada. Aún tenías aquellos dos ojos negros intensos, por tu larga cabellera cubiertos. Negro. Tu negra cabellera. Te he visto y pensé en gritarte "hola". No pude.

Ya es tarde, me dije. Habrían pasado ya seis minutos de la hora acordada. No pensaba marcharme. No. Nunca te vi llegar, y a pesar de ello decidí esperarte en la entrada. Nunca pensé en irme. Y estabas allí. Ya estabas allí.

Te he visto. Tú no. Tus zapatos negros marcaban lo único que dejarías: huellas. Tú no. Yo sí. Te he visto y nunca volteaste. Ni medio segundo; nunca volteaste.

Nunca pensé en irme, tenías que llegar. Yo sentía. Sentía que ibas a llegar, un poco pasado el momento pero ibas a llegar y yo tenía que ahí estar. Llegaste. Me besaste. La mejilla. Me besaste. Te besé. La mejilla.

Te he visto y todos los recuerdos me han regresado, cada segundo, cada minuto, cada detalle muy dentro de mí guardado. Te he visto y me acordé cuando llegaste. No era la primera vez. Te he visto y cuando llegaste me enamoré de ti. Era tercera vez. Te he visto y te dejé. Era la última vez. Te he visto y me alejé, me borré, me marché, me largué. Nunca más te llamé. Me perdí, me morí. Te morí.

Te he visto y te marché.


De Azul Lejano

Lucien GaeL

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MIRADA ESPANTADA

Mirada Espantada


Mirada espantada

no me digas adiós

ni voltees ni corras;

no lo hagas

mirada espantada.

*

No retrocedas

te pido.

*

Mirada espantada

no intentes dejarme

no creas que será fácil;

no lo hagas

mirada espantada.

*

Acércate

te pido.

*

Mirada espantada,

¿acaso yo soy malo?

Pues, no,

yo no quiero hacerte daño;

entiéndeme

mirada espantada.

*

Mírame

te pido.

*

Mirada espantada

pon tus ojos en los míos

pon tu boca en la mía;

¿eres de verdad,

mirada espantada?

*

No te borres

te pido.

.-.-.

De Azul Lejano

Lucien GaeL

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