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16 de febrero de 2010

René Descartes

Y puede decirse en particular de la admiración que es útil porque hace que aprendamos y retengamos en nuestra memoria las cosas antes ignoradas. Porque ingnoramos lo que nos parece raro y extraordinario. Tratado de las Pasiones

Se ha creído, sin razón, que nuestro calor natural y todos los movimientos de nuestros cuerpos dependen del alma, debiéndose pensar, en cambio, que el alma no se ausenta cuando uno muere, sino porque cesa este calor, y se corrompen los órganos que sirven para mover el cuerpo. Tratado de las Pasiones

Debemos creer que todo el calor y todos los movimientos que se den en nosotros, en cuanto no dependen del pensamiento, pertenecen al cuerpo. Tratado de las Pasiones

No hay ningún sujeto que actúe más inmediatamente sobre nuestra alma que el cuerpo al que está unida; y que, en consecuencia, debemos pensar que lo que es en ella una pasión es en el cuerpo una acción. Tratado de las Pasiones

(...)ya que sin duda se mira de más cerca lo que uno cree que va a ser visto por muchos que lo que se hace solo para sí mismo. Tratado de las Pasiones

Las más grandes almas son capaces de los más grandes vicios y las más grandes virtudes, y los que no marchan más que muy lentamente pueden avanzar mucho más, si siguen siempre el camino recto, que los que corren alejándose de él. Tratado de las Pasiones

 René Descartes

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Novalis

Ah!, júrame otra vez que serás mía eternamente; el amor es una repetición infinita. Enrique de Ofterdingen

Todo lo que soy lo soy por ti; sin ti yo no sería nada. ¿Qué es un espíritu sin cielo?, y tú eres el cielo que me sostiene y me da vida. Enrique de Ofterdingen

Yo llego a creer incluso -contestó el anciano- que existe una cierta vocación natural para cada tipo de vida. Enrique de Ofterdingen

Ella (la Noche) te lleva a ti (el Sol) como una madre y tú le debes a ella todo tu esplendor. Himnos de la Noche

En sus ojos descansaba la eternidad, cogí sus manos, y las lágrimas se hicieron un vínculo centelleante, indestructible. Himnos de la Noche

Noche oscura, ¿qué es lo que ocultas bajo tu manto, que, con fuerza invisible, toca mi alma? Himnos de la Noche

Descendamos al seno de la Tierra,
dejemos los imperios de la Luz;
el golpe y el furor de los dolores
son la alegre señal de la partida.
Veloces, en angosta embarcación,
a la orilla del Cielo llegaremos.

Loada sea la Noche eterna;
sea loado el Sueño sin fin.
El día, con su Sol, nos calentó,
una larga aflicción nos marchitó.
Dejó ya de atraernos lo lejano,
queremos ir a la casa del Padre.

¿Qué haremos, pues, en este mundo,
llenos de Amor y de fidelidad?
El hombre abandonó todo lo viejo;
ahora va a estar solo y afligido.
Quien amó con piedad el mundo pasado
no sabrá ya qué hacer en este mundo.

Los tiempos en que aún nuestros sentidos
ardían luminosos como llamas;
los tiempos en que el hombre conocía
el rostro y la mano de su padre;
en que algunos, sencillos y profundos,
conservaban la impronta de la Imagen.

Los tiempos en que aún, ricos en flores,
resplandecían antiguos linajes;
los tiempos en que niños, por el Cielo,
buscaban los tormentos y la muerte;
y aunque reinara también la alegría,
algún corazón se rompía de Amor.

Tiempos en que, en ardor de juventud,
el mismo Dios se revelaba al hombre
y consagraba con Amor y arrojo
su dulce vida a una temprana muerte,
sin rechazar angustias y dolores,
tan sólo por estar a nuestro lado.

Medrosos y nostálgicos los vemos,
velados por las sombras de la Noche;
jamás en este mundo temporal
se calmará la sed que nos abrasa.
Debemos regresar a nuestra patria,
allí encontraremos este bendito tiempo.

¿Qué es lo que nos retiene aún aquí?
Los amados descansan hace tiempo.
En su tumba termina nuestra vida;
miedo y dolor invaden nuestra alma.
Ya no tenemos nada que buscar
–harto está el corazón–, vacío el mundo.

De un modo misterioso e infinito,
un dulce escalofrío nos anega,
como si de profundas lejanías
llegara el eco de nuestra tristeza:
¿Será que los amados nos recuerdan
y nos mandan su aliento de añoranza?

Bajemos a encontrar la dulce Amada,
a Jesús, el Amado, descendamos.
No temáis ya: el crepúsculo florece
para todos los que aman, para los afligidos.
Un sueño rompe nuestras ataduras
y nos sumerge en el seno del Padre. Himnos de la Noche

Novalis

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8 de noviembre de 2009

El improductivo hombre

El hombre es el único ser que consume sin producir.

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7 de noviembre de 2009

Las preferencias y Dios

Dios le había dado una cola (al cerdo) para espantar las moscas, pero él hubiera preferido no tener ni cola ni moscas.

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El derecho a expresarse

Detesto lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo.

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2 de noviembre de 2009

Jorge Luis Borges

Modificar el pasado
Modificar el pasado no es modificar un solo hecho; es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas. Dicho sea con otras palabras; es crear dos historias universales.

El destino
Comprendió que un destino no es mejor que otro, pero que todo hombre debe acatar el que lleva adentro.

Un solo momento
Bien entendida, esa noche agota su historia; mejor dicho, un instante de esa noche, un acto de esa noche, porque los actos son nuestros símbolo. Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es.

El tiempo y la eternidad
El tiempo no rehace lo que perdemos; la eternidad lo guarda para la gloria y también para el fuego.

Estado anterior
Al cabo de los siglos todas las cosas recuperarán su estado anterior.

El pensamiento es placer
No hay placer más complejo que el pensamiento y a él nos entregábamos.

Jorge Luis Borges

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El tiempo y la eternidad

El tiempo no rehace lo que perdemos; la eternidad lo guarda para la gloria y también para el fuego.

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Transcurso del tiempo

Se habla mucho del famoso transcurso del tiempo pero nadie lo ve.

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El hombre narrador de historias

Para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo. Esto es lo que engaña a la gente, el hombres es siempre un narrador de historias; vive rodeado de sus historias y de las ajenas, ve a través de ellas todo lo que sucede, y trata de vivir su vida como si la contara

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El tiempo y el orden

Nada puede interrumpirla, nada que venga del tiempo donde está varado el mundo; cesará sola por orden.

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La naturaleza sin los hombres

Tal vez sea imposible comprender el mismo rostro. O acaso es porque soy un hombre solo? Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en espejos; tal como los ven sus amigos. Yo no tengo amigos; por eso es mi carne tan desnuda? Sí, como la naturaleza sin los hombres.

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1 de noviembre de 2009

Tesoro - Corazón

Donde está vuestro tesoro, allí está vuestro corazón.

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Afinidad

Ni entre los vivos ni entre los muertos encuentro a alguien con el que me sienta afin.

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Laberinto Oscuro

- Mi cabeza es un laberinto oscuro. A veces hay relámpagos que iluminan algunos corredores. Nunca termino de saber por qué hago ciertas cosas. No, no es eso...

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10 de mayo de 2009

J. W. Goethe

Trato a este pobre corazón como a un niño enfermo; le concedo cuanto me pide. Werther
 

Si me preguntas como es la gente de este país, te diré: “como la de todas partes.” La raza humana es harto uniforme. La inmensa mayoría emplea casi todo su tiempo en trabajar para vivir, y la poca libertad que les queda les asusta tanto, que hacen como pueden por perderla. Oh, destino del hombre!
Werther
Mucho puede decirse a favor de las reglas; casi lo mismo que en alabanza de la sociedad civil. Un hombre formado según las reglas, jamás producirá nada absurdo y absolutamente malo, así como el que obra con sujeción a las leyes y a la urbanidad nunca puede ser un vecino insoportable ni un gran malvado. Sin embargo, y dígase lo que se quiera, toda regla asfixia los verdaderos sentimiento y destruye la verdadera expresión de la naturaleza. Werther

- Eso es distinto –respondió Alberto-; el que sigue los impulsos de una pasión pierde la facultad de reflexionar, y se le mira como un ebrio o un demente.
- Oh, hombres de juicio! –exclamé sonriéndome-. Pasión! Embriaguez! Demencia! Todo esto es letra muerta para vosotros, impasibles moralistas! Condenan al borracho y detestan al loco con la frialdad del sacerdote que sacrifica, y dan gracias a dios, como el fariseo, porque no son locos ni borrachos. Más de una vez he estado ebrio; más de una vez me han puesto mis pasiones al borde de la locura, y no lo siento; porque he aprendido que siempre se ha dado el nombre de beodo o insensato a todos los hombres extraordinarios que han hecho algo grande, algo que parecía imposible. Hasta en la vida privada es insoportable el ver que de quien piensa dar cima a cualquier acción noble, generosa, inesperada, se dice con frecuencia: “Está borracho! Está loco!” Vergüenza para vosotros, los sobrios; vergüenza para vosotros, los sabios! Werther

Quiso apartar su mano, y yo la retuve con más brío:
- Volveremos a vernos! –exclamé-. Volveremos a encontrarnos! Sea la que sea nuestra forma, nos reconoceremos. Werther


Sí, yo no soy otra cosa que un viajero, un peregrino en el mundo. Y tú? Eres algo más? Werther

Oh, Padre, que no conozco! Padre, que otras veces has llenado toda mi alma y que ahora te apartas de mí; llámame pronto a tu lado. No guardes silencio más tiempo, porque tu silencio no detendrá a mi alma impaciente. Y si entre los hombres no podría enojarse un padre porque su hijo volviese a su lado antes de la hora marcada, y si se arrojase en sus brazos exclamando: “Heme aquí de regreso, padre mío; no te incomodes porque haya interrumpido el viaje que me habías mandando terminar; el mundo es igual por todas partes: tras el dolor y el trabajo, la recompensa y el placer… Pero a mí, qué me importa? Yo no estaré bien más que donde tú estés; en tu presencia es donde yo quiero gozar y padecer…” Tú, padre celestial y misericordioso, podrás rechazarme? Werther

Las pasiones son defectos o virtudes, pero realzadas. Nuestras pasiones son verdaderos fénices. Al consumirse el viejo en el fuego, surge ya de la ceniza el nuevo. Las Afinidades Electivas

El comprensivo encuentra casi todo ridículo; el sensato, casi nada. Las Afinidades Electivas

Comunicar con otros es naturaleza; recibir lo comunicado, tal como es dado, es cultura. Las Afinidades Electivas

Si encontramos a alguien que nos debe agradecimiento, en seguida lo recordamos. ¡Cuántas veces podemos encontrar a alguien a quien debemos agradecimiento sin pensar en ello!  Las Afinidades Electivas

J. W. Goethe

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5 de abril de 2009

La Fuerza


- Es cierto –me decía- que no se obtiene nada sin la fuerza. Pero, de qué fuerza se trata? Y qué es lo que se obtiene con ella? La fuerza que admiro es la del renunciamiento.
- Entonces –exclamé-, lo que te deslumbra es la gloria del fracaso.
- Tan desesperadamente como al pollito le deslumbra el fracaso de su cáscara. La cáscara es bastante real, y sin embargo la abandona por el aire y la luz intangible. Triste cambio, a tus ojos.
La Casa y El Mundo

Rabindranath Tagore

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Los Débiles



Los débiles no tienen el valor de ser justos, y tratan de obtener resultados rápidos por las vías abreviadas de la injusticia. Le gustan en los hombres las cualidades violentas, irritables, injustas. No pueden sentir respeto sino por lo que inspira miedo.
La Casa y El Mundo
Rabindranath Tagore

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Corazón Que Ve



Mi corazón no es más que un ojo que lo ve todo. Las cosas que no hay que ver y las que no quiero ver, las veo todas.
La Casa y El Mundo
Rabindranath Tagore

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Mujeres



Yo me decía que su palabra se había encendido en mis miradas. Porque las mujeres no somos solamente las guardianes del fuego del hogar, somos además la llama del alma.
La Casa y El Mundo
Rabindranath Tagore

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20 de marzo de 2009

Hermann Hesse


Pero, aunque yo sea un viejo y pobre lobo estepario, no dejo de ser al mismo tiempo hijo de una madre.
El Lobo Estepario

“La mayor parte de los hombres no quiere nada antes de saber”. No es esto espiritual? No quieren nada, naturalmente! Han nacido para la tierra, no para el agua. Y, naturalmente, no quieren pensar; como que han sido creados para la vida, no para pensar! Claro, y el que piensa, el que hace del pensar lo principal, ése podrá acaso llegar muy lejos en esto; pero ése precisamente ha confundido la tierra con el agua, y un día u otro se ahogará. El Lobo Estepario

Hay momentos en los que toda una generación se encuentra extraviada entre dos épocas, entre dos estilos de vida, de tal suerte, que tiene que perder toda naturalidad, toda norma, toda seguridad e inocencia. Es claro que no todos perciben esto con la misma intensidad. El Lobo Estepario
Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gustaría sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado dolor que esta confortable temperatura de estufa. El Lobo Estepario

Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gustaría sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado dolor que esta confortable temperatura de estufa. El Lobo Estepario

Cualquiera puede ejercer la magia y alcanzar sus objetivos si sabe pensar, esperar y ayunar.
Siddhartha

- Pero de qué piensas vivir, si nada tienes?
- Hasta ahora no había pensado en ello, señor. Hace más de tres años que carezco de todo, y nunca he pensado de qué podría vivir.
- Has vivido, entonces, de los bienes de otros.
- Supongo que sí. Pero también el mercader vive del bien ajeno.
- Bien dicho. Pero no despoja a los demás gratuitamente: a cambio les da sus mercancías.
Siddhartha

Bueno es escribir; pensar es mejor. Bueno es la inteligencia; la paciencia es mejor.
Siddhartha
 
- Has elegido una hermosa vida –dijo el viajero-. Ha de ser algo muy hermoso vivir junto a este río y recorrerlo.
El barquero se balanceó, sonriendo:
- Es muy bello, señor, exactamente como dices. Pero acaso no es hermosa toda vida? No tiene cada trabajo su propio encanto?
Siddhartha

No era acaso el tiempo la sustancia de todo sufrimiento? No era el tiempo mismo la causa de todo temor y de toda tortura? No se suprimiría acaso todo el mal, toda la hostilidad del mundo en cuanto el tiempo fuera superado, en cuanto se aboliera la idea del tiempo?
Siddhartha

- También a ti te enseñó el río aquel secreto: el tiempo no existe?
Una clara sonrisa iluminó el rostro de Vasudeva.
- Sí, Siddhartha –repuso-. Te estarás refiriendo sin duda a lo siguiente: que el río está a la vez en todas partes, en su origen y en su desembocadura, en la cascada, alrededor de la barca, en los rápidos, en el mar, en la montaña, en todas partes simultáneamente, y que para él no existe más que el presente, sin la menor sombra de pasado o de futuro.
- Así es –dijo Siddhartha-. Y cuando me lo enseñó me puso a contemplar mi vida y advertí que ella era también un río y que nada real, sino tan solo sombras, separan al Siddhartha niño del Siddhartha hombre y del Siddhartha anciano. Las encarnaciones anteriores de Siddhartha tampoco eran un pasado, como su muerte y su retorno a Brahma no sería ningún futuro. Nada ha sido ni será; todo es, todo tiene una esencia y un presente.
Siddhartha
 
- Lo sabía. No le obligas, ni le pegas, ni le das órdenes porque sabes que lo blando es más fuerte que lo duro, que el agua es más poderosa que la roca y el amor puede más que la violencia. Perfecto, lo encuentro muy loable. Pero no será un error tuyo creer que le estás obligando ni castigando? No será tu cariño un lazo con el cual lo tienes maniatado? No le avergüenzas día y noche y le haces la vida más difícil con toda tu bondad y tu paciencia? No estás obligando a este niño mimado y orgulloso a compartir una cabaña con dos viejos que se alimentan de plátanos, para quienes un plato de arroz es ya una golosina, cuyas ideas no pueden ser las de él, cuyo corazón, viejo y tranquilo, marcha muy distinto al suyo? No crees que todo esto es para él una obligación y un castigo?
Siddhartha
 - Qué podría decirte, oh venerable? –replicó Siddhartha-. Quizá que buscas demasiado y que a fuerza de buscar ya no encuentras?
- Cómo así? –preguntó Govinda.
- Cuando alguien busca –dijo Siddhartha-, suele ocurrir que sus ojos solo ven aquello que anda buscando, ya ya no logra encontrar nada y ni se vuelve receptivo a nada porque solo piensa en lo que busca, porque tiene un objetivo y se halla poseído por él. Buscar significa tener un objetivo. Pero encontrar significa ser libre, estar abierto, carecer de objetivos. Tú, honorable, quizá seas de verdad un buscador, pues al perseguir tu objetivo no ves muchas cosas que tienes a la vista.
Siddhartha
 La sabiduría no es comunicable. La sabiduría que un sabio intenta comunicar a otros suena a locura.
Siddhartha

Hermann Hesse

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