16 de febrero de 2010

Lucien Gael

Un Ser en el Mundo
Mis últimos solitarios versos serán estos,
el mundo quita el fuego de mi cuerpo,
mi aire pesa demasiado en este pecho
y estoy sordo como el fondo del mar.

Descubro mis labios pálidos avergozandos
tras el triste brillo del nítido espejo
y el sol, escondido cual justiciero divino,
espera, paciente, con el arco presto.

Y la Noche, cual Madre provista de esperanzas,
a lo lejos aguarda tenderme entre su eterno manto;
mis manos como veloces cometas rojas
y mis ojos dos livianas estrellas brillando para un ser.

Un ser en el mundo. Y el abismo desconocido me hala
hacia su centro, me pierde en sus laberintos sin principio;
me duele ver el amor hecho un torpe y falso gigante ciego
libre como será mi alma al terminar este abandonado verso.

Lascivia Furiosa
Cuerpo envestido de furia sensual
apodérate de mis sentidos
de mis deseos en forma de navaja,
no soy más que tu seguidor
quien comenta y cuenta tus pasos.

Furor puro sin límites eres tú;
dos dioses te pertenecen,
juega con ellos si deseas
pero no olvides que tienes mis latidos,
mis ofrendas, mis vidas.

Fíjate en mí, ángel carmesí
observa mis manos que esperan tu piel;
descubre mis labios, mas con los tuyos;

apodérate de este alma que te adora
sé el fuego en mi piel;
vísteme entero de ti.


Luciérnaga de Otoño
 Habrá algún ángel cantando mi poema?
No tiene que ser poeta
mas si tener los dedos largos.

Mujer!,
entonará en todos los ritmos;
oh, majestad, hoy prefiero el tono romántico!

Hombre-casa perdición
ángel-cielo bendición;
Poeta de mi alma!
cruza mares y desiertos

da luz a este pecho
ritmo suave y no desenfreno…
Oh!, y tú, andorina,
aún estás muy lejos?

Monólogo

El viento trae consigo
unos fríos recuerdos:
tomaste mi corazón
y sus impulsos sagrados.

Tu boca albergaba la fuente del inicio;
sí, y el fin.

Vertiste en mí aquel trago
que aún ahora puede embriagarme
en el júbilo
o en la puerta del hospicio:
amor.

Qué retumben las últimas campanadas!

Al Fin del Mundo
Bésame suavemente
será el último que me des;
no llores niña linda
volveré algún día.
Recuérdalo
recuérdalo...

Cada paso que de
en el retorno
será para alcanzarte.
Cada ave blanca
será tu corazón como anuncio.

Tendremos una nueva oportunidad:
tu mía
yo tuyo.
Besaré esa sombra al volver,
pero ven
que hoy es el primer final.

Cada latido de mi corazón
te recordará a lo lejos;
nunca te amé tanto
como en este último beso.

Nuevo Orden (Menos Amor?)
Inserta el disco
presiona reproducir
y que el mundo empiece a resplandecer en sus colores.
Ve aquel ave
girando y girando
de aquí para alla.
Se acerca a ti!
oh!
Todo comienza a brillar
todo parecer estar hecho para danzar;
las letras de la canción
las ves sobre los coches
sobre sacos y bolsos.
Quién canta alla arriba?!
Tu respuesta es tu propia mente
sientes la música
en cada sentido
ingresa para velozmente partir.
Quién te enseñó a amar la música?
Tu corazón mismo.

Vacio Incubrible
Las estrellas escondidas
oyen mis voces como truenos:
no te extraño en mi soledad
pues nunca estoy solo;
te extraño en el vacío incubrible que has dejado.

Esperar el color verde del semáforo
ya no es divertido,
tomar el bus hacia mi hogar
cuesta tan poco.

Al atravesar un parque
busco ver una sombra
con los pies sobre el banco
ella sentada aún más arriba.

He olvidado contar los días
de espera hacia alguien;
ya no hay: faltan tres días!
ya no hay: faltan dos días!
ya no hay: faltan siete horas!
Ya no hay caminos tan divertidos
ya no hay bebidas tan frescas
ya no hay alcohol en los tragos.

Abrazar ya no da tanto placer,
miles de ojos no dan luz suficiente a mi ser;
mirar tus ojos era encontrarme
en una parte de ellos, luz para mi ser.

Te extraño.

Cómo no extrañar a alguien
que me dio tanta felicidad?
Con una sonrisa al verme aparecer
con un tomar de manos
con un distraído andar
con un suave beso en los labios
con ver que la llamada al teléfono
porta su precioso nombre.

Cómo olvidar a alguien
que no se puede olvidar?
Sus cabellos como trenzas
hacia lo eterno.

Te extraño
hasta cuando estoy un tanto feliz
pues, quiero compartirlo contigo.

Quién cantaba mientras estábamos sentados?
Yo soñando unos mil sueños
tú acariciándome dulcemente con tu cuerpo,
tus cabellos tendidos en mi hombro.
La vida había sido inventada para estos momentos
para hacer de ellos un cuento,
una historia de antiguas pesadillas y nuevas fantasías.

Y alguien escribía mientras rodeaba mi brazo en tu cuello
y tu pequeña cabeza reposaba junto a la mía.
Y alguien escribía mientras parecías soñar
y suavemente tu rostro recostado se acercaba al mío;
tus ojos ocultos guardaban tus deseos
mis manos inertes alejaban inesperados sueños.
Y tu rostro aún más cerca, tu nariz sobre la mía,
tus cabellos de seda cubriendo parte de tu rostro
y yo sintiendo lo no imaginado,
es que son sus labios apoyados gloriosamente sobre los míos?

Ya no cabían dudas, era cierto, era real;
sin embargo, era como el contacto de nuestras manos:
inertes, unos sobre otros, quietos.
Habría momento más extenso que este?
Luz de la Noche
Quería besarme o mis deseos convertían el momento en ello?
Mi brazo extendido sobre su torso
hizo temblar nuestro mundo con un débil movimiento
ordenado por el temor a lo imaginado, pero no esperado;
te repusiste unos instantes, luego volviste a tenderte en mi hombro.

Me enamoraba de tus majestuosos cabellos
de tu respirar delicado cerca de mi rostro;
y tu cabeza de pajarito volvía a moverse hacia mí,
y el escritor volvía a escribir la misma escena.
Y volvieron tus labios sobre los míos, y volvieron los míos sobre los tuyos,
y el tiempo se detenía y no existía más que nosotros,
los ruidos se extinguían en tus espaldas y tus zapatos.
Y seguían tus labios sobre los míos, los míos sobre los tuyos
y nadie huía y nos tocábamos y nos volvíamos a conocer,
a descubrir, a enamorar. Y los poemas invadían al escritor
y los siglos pasaban, los seres nacían y morían,
los mundos se estrellaban entre sí y nadie ni nada podía ya separarnos.

Y nadie podría haber sacado a tus labios sobre los míos,
los míos sobre los tuyos. Y ya te besaba y ya me besabas,
aunque nuestros labios seguían quietos, inmóviles;
y ya te tomaba de la mano y te decía te quiero,
y ya volvías tus ojos de ángel pidiéndome un abrazo.
Y no nos movíamos. Nuestros labios apoyados, pegados
dialogaban entre ellos, tal vez se decían te quiero,
tal vez los míos le jugaban una broma.
Y aún quietos, inertes.
Dioses ni demonios podían invadirnos;
tú tendiste tus alas y nadie podía desprenderme de ellas.

Fueron diez segundos? Veinte?
El mundo nacía, las estrellas escribían nuestros nombres,
también el escritor aplaudía ya el beso, nuestro beso.
Beso. Cuatro letras y un paraíso detrás de ellas.


...Podría haber amado hasta el infinito. Podría creer en el destino, en los dos seres. Amar pienso yo. Amar dicen todos. Amar. Yo no la amé. Yo la viví. Yo la sentí. Amar o no, yo la sentí. Ella era mi puerta a la eternidad. Ella llevaba nombre de deidad.

Devuelve mis dedos, señorita de trajes oscuros, que no puedo contar cuantas vidas me restan; el cielo alcanzado, dominado, burlado… Quién podrá conocerla como lo hice yo?

Podría amarla nuevamente. Antes buscarla. Encontrarla. Enamorarla. Podría creer que es mi destino, pero, gran andorina escarlata, tu futuro se escabulle como el viento. Podría soplar…

Oleada Irrenunciada
Recordar de día puede ser hiriente. Puede entorpecer los pasos
hasta llegada la noche. Recordar momentos felices del pasado
pueden ahora dar tristeza. Un beso. Una mirada fija:
reflejo de amor y pasión; de amor al infinito, de felicidad.

El recordar es como una flecha que nos es lanzada.
Podemos advertirla. Podemos dejarle incrustarse en el pecho.
A veces la esquivo, a veces la dejo. La dejo y juego con ella,
ahí, inerte, y gozo con el dolor que osa darme felicidad.
Pero a veces, como ahora, no hay juego alguno, no hay felicidad
y solo hay gritos que intento sumergir en densos pantanos,
solo hay gritos que quiero lanzar hacia adentro.

Recordar al Pájaro Azul es imaginar el futuro.
Dónde con ella? Cuándo con ella? Cómo con ella?
Llamarla sin ser oído… Habrá vida plena sin ella?
Puedo vivir sin ella, puedo reír sin ella,
puedo viajar sin ella, puedo morir sin ella…
Pero sin ella –su leve luz, su divino andar,
su complicado corazón- no quiero vivir.

Vida Violada, Vida Quebrada
Respirando el infortunio
Andrieia cerró los puños
golpeó su frente con violencia
y se dejó caer de espaldas.
El vacío del techo
le hizo oír un grito ahogado
corriendo por sus venas;
y a su lado,
como un ser con vida,
la barra de metal
le observaba compadeciente.

Con las manos tiesas
con los ojos bañados
en sus heladas lágrimas
con la voz perdida
y el cuerpo desnudo
percibió los golpes
en la puerta del cuarto.

Andrieia, a los 17 años,
maldijo su sexo;
buscó sus alas maltratadas
y sintió su ser elevarse.
Vio, de lo alto,
aquel otro cuerpo tendido
con la cabeza sangrante
los ojos abiertos perdidos
entre la nada y la penumbra
y maldijo el cuarto,
oscuro como la barra
como el golpe a su padre.


Ángel Oculto
Tú no debiste ser humana. Tú debiste ser ángel.
Ángel que acompañe a los seres en soledad,
les ame, les haga sentir la divinidad de la vida.
Yo te siento así,
como un ángel que se cruza en mi camino
para dejarle guiarme al paraíso.
No tengo que verlo, lo siento.
Tu cuerpo pequeño es solo una armadura
que te protege del asedio de antiángeles.

No debiste ser humana porque no te merecemos.
Tu ser de ángel oculto nos recuerda,
a quienes le descubrimos,
el porqué somos humanos, para qué;
te riges bajo nosotros, creyéndote como nosotros.
Eres ángel, ser divino.

No debiste ser humana y no lo serás
por más que lleves la armadura
por más que andes por nuestras calles
por más que digas serlo;
tus ojos no son nuestros
tus manos están con lo eterno
tu abrazo más allá del universo.

Mi Última Esperanza
Llega pronto invierno,
para que heles mi sangre
y esto calme mi creciente dolor;
heles mi sufriente corazón
y mi descarriada razón.

Llega pronto, invierno,
con sudarios adornados
por espinas, con dos
lanzas de mercurio
afiliadas en las manos
del justo Luzbel.

Llega pronto, invierno mío,
que mi vida ya no halla
un refugio. Mi última esperanza
vaga ciega y mansa
donde la oscuridado la luz aún no llega.

Manto Eterno
Noche oscura
esconde en tus entrañas
mi dolor, mi alma impura
retuerce mi sombrío corazón.

Lleva en tu aliento frío
este ser que duele, lleva,
en tu duro pecho, el infierno mío
que arde sin control.

Oh, noche oscura!
Oh, manto eterno!
da solo el beso final
con amor y locura

y, al fin, cierra
estos párpados húmedos
y deja este cuerpo mutilado
abrazado a ti, bajo tierra.

Lucien Gael

1 comentario:

  1. Anónimo16/12/10

    Hoy vas muriendo
    bajo la sombra de bellos recuerdos,
    te alejas de mi alma sin anuncio de retorno.
    Ya no grito: no te vayas!
    te dejo ir;
    hoy deseo esta partida.

    Amor, eras tú la palabra.

    Te pierdo un poco más cada día;
    adiós,
    adiós dolor...
    adios supremo amor.

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